PRE- OCUPARSE: cuando pensar de más nos impide disfrutar
Con el carnet de novia, parece que resulta muy fácil anticiparte a todo… y casi siempre desde el peor escenario.
“¿Y si hace mucho calor?”
“ ¿Y si llueve?”
“¿Y si la gente no quiere asistir?”
“¿Y si algo no sale como imaginabas?”
Nos ponemos en el lugar del “y si…..” peero casi siempre en negativo y olvidamos que también puede existir el éxito: que haga un día espectacular, que todos vengan con ganas y que la boda fluya y se disfrute. Pensar en negativo no nos protege. Solo nos desgasta.
Foto Bea Hidalgo (boda Caroline & Jonas)
PREOCUPARSE NO CAMBIA EL RESULTADO.
Pero sí que desgasta mucho.
La pre-ocupación no evita que pasen cosas. No hace que puedas controlar el tiempo, ni a las personas, ni los imprevistos.
Lo único que hace es consumir tiempo y energía en escenarios que, en la mayoría de los casos, ni siquiera ocurren.
Y lo peor de todo: EVITA AVANZAR. Y esto en la organización de una boda, es un gran impedimento. Porque mientras que no avanzas, otras parejas están tomando sus decisiones. Y a veces estas decisiones no tomadas a tiempo hace que cuando las tomes, tu espacio favorito no este disponible, tu fotógrafa no tenga la fecha libre o tengas que buscar otr@ maquillador@. Es así. Mientras tú estás rumiando una y otra vez, otras parejas están haciendo realidad la boda que ya practicamente tendrías si no lo hubieras pensado tanto. Ups.
Foto: Ivo Sousa (boda Alex & John)
¿QUÉ HAY QUE HACER ENTONCES? MEJOR OCÚPATE!
Ocuparse es otra cosa muy distinta.
Ocuparse es:
tomar decisiones
dar pasos, aunque no sean perfectos
pedir ayuda cuando hace falta
confiar en que estás haciendo lo mejor que puedes con lo que tienes
Pre-ocuparse es quedarse quieta, dando vueltas en la cabeza.
Ocuparse es avanzar. Y eso es lo que queremos!! Cada segundo cuenta, no lo olvides.
Foto: Mariscal Ariza (boda de Victoria & Monchi)
¿ Cómo puedes soltar poco a poco la Pre-ocupación?
Si te resuena todo esto, tengo una buena noticia, no estás sola y no es culpa tuya. No sabes la cantidad de conversaciones que tengo cada día con las parejas por este tema, miedos que asaltan y tengo que ayudarles con determinadas decisiones porque veo que están en bucle y mi trabajo es ayudarles a avanzar. Y si lo ven todo negro intento tirar del hilo y desenmarañar todo lo que hay en sus cabezas para llegar a una decisión.
Te voy a dar algunos trucos que uso y que pueden ayudarte:
1. Diferencia lo que puedes controlar de lo que no.
El tiempo no lo puedes controlar. Lo que vaya a opinar tu tía del pueblo. Lo que pueda tardar el autobús si hay un atasco..
Enfócate solo en lo que depende de ti. Lo demás, suéltalo.
2. Cambia el “y si … ” por “cómo puedo avanzar con esto pensando que va a funcionar?”
Esa pregunta sí genera movimiento.
3. Confía en el proceso (aunque a veces cueste)
No necesitas tenerlo todo claro hoy. A veces todo se va poniendo en su sitio y solo hay que esperar un poco.
4. Apóyate cuando lo necesites
A veces una conversación, una asesoría o una mirada externa es suficiente para desbloquearte y recuperar calma. Habla con un familiar, una amiga, tu pareja, desde la escucha y la sinceridad. No para que te digan lo que quieres oir, sino abierta a oir a veces lo que no quieres oir. A veces lo que oimos es “si no lo puedes pagar, no es para tí”, o “si va a llover, que llueva”, pues acéptalo y sigue adelante. Nada va a enturbiar el día de tu boda, créeme, seguirá siendo fantástica.
A veces con una sola palabra, encuentras las herramientas y el empujón que necesitabas para volver a disfrutar del proceso.
Porque organizar una boda no va solo de que todo salga bien. Ni de saber con certeza que todo va a ir como sueñas. Va de confiar y saber disfrutar aunque todo no sea PERFECTO. Porque la vida no es perfecta. Y todos lo sabemos. Así que presta atención a lo que te paraliza y mueve ficha.
Si no sabes cómo hacerlo, ya sabes dónde estamos! Te ayudo. 🤍
Foto: The Norththern Girl (boda Daniela & Gerrit)